—Si vuelves a desafiarme delante de mis hijos, te vas de esta casa con lo puesto.
PARTE 4
Camila trabajaba como asistente administrativa en aquella notaría.
Negó conocer el fraude.
Hasta que los investigadores revisaron su computadora.
Había copias digitales de mi firma.
También de otras víctimas.
Camila terminó confesando.
Esteban la convenció diciendo que solo corregían errores registrales.
Después comenzaron a pagarle.
Con el tiempo comprendió que estaban robando propiedades.
Pero continuó.
Porque debía mucho dinero.
La investigación permitió descubrir más de veinte inmuebles afectados.
Varias familias recuperaron sus casas antes de perderlas definitivamente.
Mientras tanto, Esteban desapareció.
Abandonó el país utilizando documentación falsa.
Creyó que jamás lo encontrarían.
Se equivocó.
Dos meses después fue detenido en Panamá cuando intentaba vender una villa registrada con identidad falsa.
Durante el registro encontraron una memoria USB.
Dentro había contratos, identidades falsas, firmas escaneadas y una lista de futuras víctimas.
Mi nombre aparecía tachado.
Al lado escribió una frase:
"Problema resuelto."
Todavía no sabía que esa memoria también contenía la prueba definitiva del ataque que sufrió otra mujer meses antes.