—Papá... ¿puedes venir a mi habitación? Pero ven tú solo. No le digas a nadie.

PARTE 4
El expediente contra mí llevaba casi un año preparándose.
Había informes falsos.
Recetas médicas que nunca pedí.
Declaraciones de vecinos que jamás conocí.
Incluso un borrador donde Marina aseguraba que yo tenía ataques de ira.
Querían presentarme como un padre peligroso.
Así, si Lucía hablaba, nadie creería ni en ella ni en mí.
La fiscal pidió revisar nuestras cuentas.
Descubrieron pagos desde la fundación de Ernesto a una clínica privada.
El director de esa clínica había firmado varios informes psicológicos falsos.
También pagaron a un investigador para seguirme.
Tomaban fotografías cuando llegaba tarde del trabajo.
Cuando discutía por teléfono.
Cuando compraba cerveza.
Cada imagen estaba fuera de contexto.
Pero juntas podían parecer una historia.
Marina pidió hablar conmigo.
Acepté, con la fiscal presente.
Entró sin maquillaje.
Parecía haber envejecido años.
—Yo no quería que llegara tan lejos.
No respondí.
—Mi padre empezó diciéndome que Lucía necesitaba disciplina.
—Viste los moretones.
—Sí.
—Y no hiciste nada.
Comenzó a llorar.
—Tenía miedo.
—¿De él?
—De perderlo todo.
Su padre pagaba la casa.
Había financiado su negocio.
Controlaba sus cuentas.
También la amenazaba con destruirme si ella lo enfrentaba.
—Entonces escogiste protegerlo.
—No.
—Sí.
La miré.
—Cada día que guardaste silencio, lo escogiste a él.
Marina bajó la cabeza.
Después dijo algo inesperado.
—Hay más videos.
La fiscal se inclinó.
—¿Dónde?
—En una caja de seguridad a nombre de mi madre.
Ernesto grababa algunas agresiones para chantajear a familias y colaboradores.
Su esposa, Teresa, guardaba copias.
La policía registró la caja.
Encontró decenas de archivos.
No todas las víctimas eran niñas de la fundación.
También había hijos de empleados.
Sobrinos de políticos.
Menores enviados por familias que confiaban en él.
Pero entre las grabaciones apareció una especialmente grave.
Se veía a Ernesto entregando dinero a un funcionario judicial.
El hombre prometía cerrar denuncias anteriores.
La fiscal detuvo el video.
Reconoció al funcionario.
Era el juez encargado de decidir la custodia provisional de Lucía.