## Capítulo 5: La decisión del heredero
Con la fuerza de la desesperación, Mateo se soltó de las raíces, levantó el candelabro y avanzó hacia el espejo. La voz de la anciana gritaba desde el otro lado, pero ya no era una voz triste; era una risa macabra, una burla que cruzaba el océano y el tiempo.
—¡Rómpelo! —provocaba la voz—. ¡Sé libre y destruye este pueblo!
Mateo miró fijamente el cristal. Vio su propio reflejo, pero detrás de él, la figura de la mujer sin rostro ya lo abrazaba por la espalda. Sintió sus manos heladas en el cuello.
En lugar de golpear el cristal, Mateo tomó una decisión diferente. Recordó una frase del diario de su abuelo: "No une lugares, une dimensiones". Si el espejo era un portal, él no tenía que romperlo; tenía que cruzarlo por completo para cerrarlo desde el interior.
Con un grito que mezclaba el coraje mexicano y la furia acumulada de la dinastía Alatorre, Mateo se lanzó de cabeza contra el espejo.
El impacto no fue contra el vidrio duro. Fue como sumergirse en agua helada. El sonido del viento de Jaén desapareció instantáneamente, reemplazado por un silencio sepulcral.
...
Al día siguiente, los habitantes de "El Olivar del Silencio" subieron a la colina tras escuchar los estruendos de la noche anterior. La casa Alatorre estaba en ruinas, colapsada sobre sí misma como si la tierra se la hubiera tragado. Entre los escombros, la policía española encontró el coche de alquiler de Mateo y sus maletas intactas. Pero de él no había ni rastro. El caso fue cerrado meses después como una desaparición voluntaria.
Mientras tanto, a miles de kilómetros de distancia, en un pequeño pueblo abandonado de Michoacán, un turista mexicano caminaba entre las ruinas de una vieja hacienda colonial. Al entrar a lo que quedaba del altar principal, vio un espejo de plata labrada andaluza, cubierto de polvo.
Al limpiarlo con la manga de su chaqueta, el turista dio un paso atrás, asustado.
En el fondo del cristal, atrapado en un bucle infinito, un joven de aspecto citadino caminaba eternamente entre un bosque de olivos bajo la luna española, buscando una salida que nunca llegaría. La maldición de los Alatorre se había completado, uniendo para siempre la tierra de los vivos con la dimensión de los olvidados.
El reflejo de los olivos: El secreto de la Casa Alatorre